Aprende a recibir un “NO”

Saber decir NO, o sea, el manejo de límites, es sin duda es una habilidad importante para nuestras relaciones interpersonales, para el cuidado y el respeto propio y del otro. Pero, una cosa es “aprender a decir no” y otra muy diferente “aprender a recibir un no”.

¿Por qué nos cuesta tanto trabajo respetar el NO? ¿Por qué recurrimos a un millón de estrategias para convencerl@ de que acceda a nuestra petición? Esta situación se presenta en cualquier ámbito de las relaciones humanas, incluyendo la vida erótica y sexual.

Un clásico

Pongamos un ejemplo. Le llamo a una amiga para invitarla al cine. Ella me contesta, simple y llanamente, “No, gracias.” Poca gente se detiene ahí. La mayoría de nosotros empezamos con una serie de cuestionamientos: por qué no quieres, qué tienes que hacer, por qué no cambias tus planes, porqué prefieres quedarte sola en tu casa… Después de las preguntas, pasamos a las estrategias para convencerla: te la vas a perder, va a estar increíble, nos la vamos a pasar muy bien, no seas aburrida… Si para este momento no hemos convencido a la persona, siempre se puede recurrir al chantaje: ándale, acompáñame, ando muy down, hace mucho que no nos vemos, es que quiero contarte algo… Y si nada de lo anterior funciona, podemos hasta coercionar con el enojo. Si no logramos nuestro cometido, nos sentimos ofendidos, rechazados, consternados, tristes y solos. Algo no está bien.

¿Por qué no podemos quedarnos en el “no, gracias”?

La respuesta es sencilla, aunque resolverlo no tanto. A veces no aceptamos la negativa de otro por la manera en la que interpretamos su respuesta: la vivimos como un rechazo hacia nuestra persona, y permitimos que dañe nuestra autoestima y nuestra valía personal.  ¿Qué pasaría si entendiéramos que el otro tiene motivos personales, independientes a nosotros, para no aceptar? ¡Seamos menos egocéntricos!

Otras veces, no aceptamos la negativa del otro porque eso significa que nuestra petición o deseo quedará insatisfecho. La mayoría de las veces atrás de nuestras solicitudes están escondidas un montón de necesidades emocionales que buscamos depositar en el otro. Cuando la otra persona dice no, esas necesidades, la mayor parte de las veces inconscientes, quedan expuestas y devueltas. No sabemos qué hacer con ellas.  De ahí que no sea sencillo resolverlo, aunque entendamos el mecanismo que está en juego.

¿Cómo trabajarlo?

  1. Cuando recibas un NO que duela, no insistas, no trates de convencer. Toma distancia y vete “hacia adentro”.  Trata de encausar tu pensamiento hacia lo que a ti te está ocurriendo en lugar de pensar en el otro.
  2. Identifica los sentimientos y pensamientos que te provocó su negativa.
  3. Reflexiona. ¿Por qué necesitas que acepte? Trata de pensar en las ganancias materiales que obtendrías si él o ella aceptara tu propuesta. Identifica formas de satisfacer por ti mismo esas necesidades.
  4. Y lo más importante, sobre todo para los casos en los que más trabajo te cueste aceptar el no, trata de identificar las necesidades emocionales que estás depositando en el otro.  Muchas veces te toparas con carencias afectivas como necesidad de atención, compañía, reconocimiento, amor, aceptación, etc.

Capitaliza la experiencia

El enojo, el dolor, la tristeza, la impotencia y la frustración que te genera la negativa del otro puedes convertirla en una oportunidad para aprender de ti y crecer. Si logras crear consciencia sobre tus necesidades, podrás dar el primer paso para hacerte cargo de ellas: responsabilizarte y autosatisfacerlas.

Y por si fuera poco, te estarás mostrando verdaderamente RESPETUOSO con las decisiones y posturas del otro.

En relaciones BDSM

El saber decir y recibir un NO es una herramienta de vida basada en el respeto y la madurez. Estas habilidades son especialmente importantes en el BDSM donde abiertamente, los límites, los acuerdos y lo consensual son la base de las relaciones. Propón, llega a acuerdos. Pero no insistas, no intentes convencer, no manipules, no abuses de tu autoridad ni evites tu responsabilidad poniéndola en manos de otro.

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