Límites en el BDSM o lo que es lo mismo NO ES NO

Mucho se habla de los límites dentro del BDSM, la mayoría de los practicantes identifica dos tipos de límites: los límites blandos y los límites duros y la mayoría habla sobre “empujar límites” como si fuera cualquier cosa.  Pero, ¿qué es un límite? Un límite dentro del BDSM lo identificamos como aquellas cosas, prácticas o situaciones que NO deseamos vivir o que nos hagan.  Los límites blandos serian aquellas cosas que aunque NO las deseamos o NO son de nuestro agrado pero que estaríamos dispuestos a probar si se cumplen ciertas circunstancias, por ejemplo la confianza y la excitación.  Los límites duros en cambio, son aquellos que bajo ninguna circunstancia estamos dispuestos a romper.

Muchas veces al preguntarle a una persona sumisa cuáles son sus límites te contestan “No tengo” o “Las que el Amx diga”, la mayoría de las veces lo dicen por dos razones: porque no tienen ni una idea de todas las prácticas que existen o para tratar de transmitir que están plenamente dispuestos a realizar cualquier cosa que la persona dominante ordene lo cual de por sí ya es un peligro para su seguridad.

En el caso de las personas Dominantes, sus límites ni siquiera son mencionados ya que en la mente de muchos, mencionar que si se tienen es bajarse del pedestal de dios todo poderoso a humano.  Y la verdad es que todas absolutamente todas las personas tienen límites, basta con mencionar algunas actividades que tengan que ver con marcas permanentes, “invasión” a la vida privada, sangre o juegos con deshechos para que mágicamente todos recordemos que si tenemos límites.   Incluso es un mito muy extendido que las personas que se identifican como “esclavxs” no los tienen, cuándo lo que sucede es que las esclavas y esclavos practican algo que se conoce como metaconsenso que no es otra cosa que conocer tanto a su persona dominante que están plenamente seguros que su dominante NO abusará y por lo tanto no sobrepasará sus límites.

Una de las bases del BDSM es el consenso y sin embargo dentro de la comunidad BDSM el respeto al NO ni siquiera es mencionado. Hace poco durante uno de los talleres del Calabozo MX hice mención de esto, y me sorprendió sobre manera que hubo varias personas que me decían que un límite duro muchas veces era solo “miedo” a realizar algo y por lo tanto el dominante debía de empujar a la persona sumisa a romper ese límite, me costó bastante trabajo hacerles entender que un NO, no es una invitación a que rompan el límite, ni tampoco es un reto, ni tampoco es un si disfrazado.  Un NO (límite) es una decisión de una persona adulta que NO tiene por qué ser cuestionado y mucho menos violentado porque se supone que esa persona es lo suficientemente madura y responsable en cuanto a las decisiones que toma para sí misma y esto es en cualquiera de los roles.

En todo caso si la persona en algún momento desea cambiar el límite duro debería de poder comunicárselo a su contra parte y llegar a nuevos acuerdos en caso de que la otra persona estuviera dispuesta.  Recordemos que los acuerdos, play list y límites cambian durante toda la vida.   Somos seres en movimiento, nunca estáticos y como tal lo que ahora es un límite quizás mañana no lo será, pero eso es una decisión personal.

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Krystal de Sade

Soy Educadora de la sexualidad además de practicante de BDSM desde hace más de 10 años con rol Dominante. Entre mis prácticas favoritas están el Bondage y los juegos sensoriales. Felizmente casada, reparto mis tardes entre el BDSM y el Diseño Gráfico. Fetichista de la piel, admiradora de los hombres Leather. Fundadora y administradora de www.calabozo.com.mx
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